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Adolescencia

LA ADOLESCENCIA

Entre los 12 y los 18 años. ÍNDICE

  1. Características generales del adolescente
  2. El afecto y las relaciones sociales
  3. De los 12 a los 16 años
  4. De los 16 a los 18 años
  5. Como mejorar la autoestima del adolescente

1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ADOLESCENTE

A menudo se dice que la adolescencia es aquella edad en qué se deja de ser un niño pero todavía no se es un adulto. De hecho la adolescencia es el tránsito de la infancia a la edad adulta. Durante este proceso, el niño/a irá adquiriendo una mayor independencia y seguridad en él mismo. Pero para poderla adquirir, antes deberá resolver la dependencia que tiene de los adultos. Y, para llegar a tener un criterio propio, también deberá discutir las opiniones de los padres y hacer valer las suyas propias. En consecuencia, la tradicional rebeldía que muestran los adolescentes hacia los padres y la autoridad en general, no la debemos ver como un problema, sino como un paso necesario para que el niño/a crezca y llegue a hacerse un adulto, con pensamiento y opiniones propios, y capaz de valerse por él mismo. Vemos cuáles son las características generales más comunes en los adolescentes:

  • Ya no se considera un niño, y por lo tanto no quiere ser tratado como tal. No quiere formar parte del mundo de los pequeños, rechaza todo aquello que le recuerda su infancia, no quiere que le pregunten por la escuela, no quiere que lo manden ir a dormir, etc… Se sentirá ofendido ante cualquier observación nuestra, por pequeña que sea, especialmente si la expresamos delante de otros niños.
  • El deseo de independencia y libertad que experimentan es un proceso natural. Los adultos no nos hemos de interponer; sería malo para él.
  • Por otro lado, el adolescente está sufriendo un cambio físico muy importante (la pubertad). Este cambio lo hace sentirse inseguro; y le debemos convencer y tranquilizar de que el resultado final será positivo.
  • Este cambio físico ha provocado que, de pronto, todas las hormonas del cuerpo se pongan en funcionamiento; la actividad hormonal explica en parte los bruscos y repentinos cambios de humor que sufren los adolescentes. Los adultos debemos tener paciencia ante estos cambios de humor inexplicables y sin fundamento. Ya hemos dicho que son propios de esta ?tormenta? interior que está viviendo, y que le dificulta a veces controlar sus impulsos y sentimientos.
  • Incluso el adolescente se extraña de su propio comportamiento. Tiene la impresión de no ser él mismo, piensa que aquellos gestos y actitudes no son suyos, no entiende lo que le está pasando. Pero difícilmente afirmará estos sentimientos. Él sabe que su comportamiento no está bien, pero aun así no aceptará los reproches o las reprimendas, que en general le producirán la sensación de ser un incomprendido.
  • Los adolescentes intentan afirmar su propia personalidad oponiéndose (a menudo de manera inadecuada y torpe) a todo lo que signifique tradición, conformismo y criterio de los adultos. El adolescente pocas veces tiene un pensamiento propio y reflexivo; la prueba está en qué puede cambiar de opinión sobre algún hecho de un día por otro. Siempre se coloca, instintivamente, en la opinión contraria a aquello que piensen los padres, pero sin saber razonar el porqué. No saben muy bien lo que quieren, pero saben que debe ser diferente de lo que quieran los padres.
  • En el ámbito afectivo y familiar se muestran indiferentes e incluso molestos con las manifestaciones de afecto de sus padres (besos, caricias, abrazos,…), especialmente si se producen en frente de otras chicos o chicas de su edad. Lo que ellos quieren es no tan sólo ser queridos, sino queridos por sí mismos y decidir sus propias amistades, naturalmente, fuera de casa.
  • Muestran un gran egoísmo e indiferencia con los miembros de la familia. En cambio, son capaces de mostrar una auténtica dedicación por los otros, por los que no pertenecen a la familia, por los pobres y necesitados.
  • Por eso esta época es un buen momento para orientarlos, sin imponerlo nunca, hacia una asociación juvenil que se base en unos adecuados ideales y valores. Posiblemente se dedicarán con un interés y un esfuerzo que nos sorprenderá. Pero es muy positivo para ellos; este darse a los otros, los ayuda a reencontrar su propio equilibrio.
  • También es frecuente en esta época el vivir una pasión amorosa idealizada: se enamoran de un profesor o profesora, un cantante, un deportista,… Si esta pasión es vivida con naturalidad y de una manera sana, sin excesivas obsesiones, no hace falta que nos quite el sueño; el momento pasional pasará por sí solo.
  • Los padres no se han de extrañar si los hijos adolescentes ya no quieren salir con ellos. Los hijos necesitan encontrar su propio camino. Lo importante es que aquello que interesa a los hijos no sea peligroso para su integridad moral y física.
  • El adolescente es capaz de entusiasmarse por cosas insignificante del mismo modo que lo hace por las cosas grandes y magníficas Los adultos no debemos despreciar nunca ni hacer comentarios negativos sobre el que valoran los chicos/as, siempre y cuando no signifique un peligro para ellos. Si hacemos un comentario burlón de una cosa que para él tiene valor, este puede sentirse herido y triste, puesto que son muy susceptibles.
  • Son muy celosos de su autonomía, por lo cual debemos tener cuidado de respetar su independencia, intimidad, espacio y tiempo. Sobre todo que no se sientan vigilados, porque sólo se consigue que se replieguen en sí mismos y se encierren más. Al vigilarlo, lo único que conseguimos es que piense que no le tenemos confianza. Son muy suspicaces: si los vigiláis se darán cuenta. No se trata de vigilarlo sino de velar para que alcance el máximo de sus calidades y oportunidades.
  • Los padres les deben dar la oportunidad de qué participen de forma activa en las decisiones que afecten a la vida en común de la familia De esta manera conseguirán que el hijo adolescente se sienta integrado al ámbito familiar y no se desvincule del todo. Cuánto más participan en las decisiones y más se responsabilizen es mejor, menos buscan fuera la libertad, puesto que la están consiguiendo dentro de la familia.
  • Descubre la intimidad, y tiene tendencia a la introspección En la adolescencia se descubre que uno es diferente, y se intenta acentuar esta diferencia. Se da así la búsqueda de una conducta original.
  • Descubre también su mundo interior, y busca aislarse del mundo que le rodea y crear un mundo imaginario, un mundo ideal propio al margen de la realidad. Un mundo interior que protege cerrándose en sí mismo.
  • Debilidad de voluntad. Le cuesta hacer las cosas, muestra una actitud cansada ante las dificultades de la vida ordinaria. Se dedica con entusiasmo a todo aquello que despierta su interés, pero no así con todo aquello que hay que hacer por obligación.
  • Es impaciente. Quiere conseguir las cosas ya, aquí y ahora. Tiende a lo inmediato y fácil, y le falta constancia para acabar lo que empieza.
  • Su pensamiento está teñido por sus sentimientos. Pone mucha carga afectiva en lo que piensa y dice. Por esto es muy radical en sus juicios y dogmático en sus afirmaciones. Le falta capacidad de matizar: para él todo es blanco o negro, sin posturas intermedias.
  • Sobre todo, cuando se presentan manifestaciones de independencia, de autonomía, debemos reaccionar sin enfadarnos, sin dramas ni escenas fuera de tono.
  • En esta etapa es necesaria, más que nunca, la persuasión y el diálogo, evitando las imposiciones. Debéis saber escuchar, comprender, dedicarle tiempo. En esta época sirven de poco las posturas autoritarias; la única autoridad que podemos mantener es una autoridad moral, pero para tenerla hace falta que el adolescente tenga confianza en nosotros.
  • Cuando queráis conseguir una cosa de ellos, más vale apelar a los motivos más elevados; no os apoyéis en argumentos exclusivamente prácticos; pese a las apariencias, están en la época de los idealismos desinteresados.
  • En términos generales, evitar el burlaros de ellos; mostraos compasivos; más todavía, hacedlos sentir que los entendéis. Conservaréis de esta manera ante ellos vuestra autoridad moral, que tanto necesitan sin saberlo, para encaminarlos correctamente hacia la edad adulta.

2. EL AFECTO Y LAS RELACIONES SOCIALES

En la adolescencia se producen algunos cambios en la conducta social:

  1. Necesita ser aceptado por sus iguales. El impulso que siente de evadirse del hogar le atrae al círculo de amigos, la pandilla, dónde busca:
    • Evitar el control que se le aplica a casa
    • Que no lo traten como un niño
    • Autoafirmarse, de que lo acepten y lo entiendan
  2. Se adoptan señales, distintivos, normas del grupo y una determinada manera de habla (argot), que lo hacen sentir como miembro del grupo.
  3. Es hipersensible al ridículo. Necesita de la seguridad de ser acogido dentro el grupo y no encontrarse con actitudes de desconfianza.
  4. Necesita de la amistat. Busca reforzar los lazos de la amistat, muchas de las cuales se conservarán durante la vida adulta. También necesita el amigo o amiga íntimos, a quienes puede confiar todo lo que siente y piensa. Pocas personas le merecerán esta consideración.
  5. Aparecen las pandillas de amigos. La pandilla es un grupo pequeño con los que se tiene contacto casi a diario. La peña está formada por varias pandillas, que se juntan para montar fiestas, reuniones,… lo cual permite que se mezclen pandillas de chicos y de chicas, y ampliar el círculo de relaciones.

El GRUPO DE AMIGOS y compañeros constituye para él un gran punto dónde apoyarse. Busca en ellos comunicación, apoyo, liberación, reducción de tensiones íntimas. Influye en su manera de vestir, la música que escucha, lo que le gusta leer,… No dejará, aun así, de recibir la influencia familiar, aunque a veces rechace la manera sobreprotectora como esta se manifiesta.

Las RELACIONES CON LOS ADULTOS son ambivalentes. En ocasiones se opone al adulto, y otras veces lo imita, puesto que necesita modelos en una época en qué ha de afirmar su personalidad. Crece la capacidad crítica frente a los padres.

Los JEFES y PROFESORES equilibrados y democráticos influirán positivamente sobre la manera de pensar y actuar del adolescente. Por el contrario, aquellos demasiados rígidos e inflexibles serán criticados con dureza y recibirán una abierta oposición.

La VIDA AFECTIVA fluctuará entre un claro retraimiento (aislamiento personal, búsqueda de la intimidad) y su tendencia generosa de relacionarse con otros. La evolución en este campo es la siguiente: cuando todavía es un niño, vive en un mundo donde él es el centro de todo. Con el paso de los años, supera este egocentrismo; al principio se cierra en sí mismo, y más tarde, empieza a reconocer en su entorno a las personas y el mundo, y salen en él intereses sociales, culturales, sexuales, vocacionales,… Cuando tiene 10 o 12 años manifiesta cierta oposición hacia el sexo contrario (las pandillas son de un solo sexo). Pero a los 14 o 16 años ya le gusta salir con grupos mezclados de chicos y chicas; es posible que dentro de éste grupo encuentre pareja, y algunos, una vez emparejados, empiezan a independizarse.

Cuando todavía era un niño, la familia y la escuela constituían los únicos grupos de referencia Pero ahora que es un adolescente, aumentan considerablemente los espacios dónde puede tener intercambios o relaciones sociales, y por otro lado, se debilita enormemente la referencia a la familia. La emancipación respeto de ésta es el aspecto más destacado de la nueva situación social del adolescente; pero es necesaria para que logre la autonomía personal.

El preadolescente era individualista, buscaba sólo aquellas personas que pensaban como él. Ahora, el adolescente, se abre a las influencias más diversas. Son importantes en esta etapa las buenas compañías, que ofrezcan un buen modelo. Presenta intereses sociales. Es la edad de la entrega y la generosidad. Participará en los movimientos asociativos juveniles y se verá involucrado en todo tipo de revuelta social.

El tiempo que comparte con sus amigos aumenta durante la adolescencia. Se siente más comprendido y aceptado por ellos, y dedica cada vez menos tiempo a los padres y a la familia.

Las amistades de la infancia se basaban en las actividades comunes; en cambio, en la adolescencia, las amistades comparten actividades pero también una similitud de actitudes, valores, lealtad e intimidad.

Entre las chicas, las conversaciones íntimas, con un alto grado de revelaciones personales, le ayudan a desarrollar y explorar su identidad, como también su sexualidad y los sentimientos que esta despierta en ella.

Las amistades de los chicos no suelen ser tan íntimas como las de las chicas. En los grupos de chicos se aprecia el valor de cada uno a través de las acciones y actos, más que en las revelaciones personales.

Los chicos desarrollan la intimidad personal más lentamente y más tarde que las chicas. Las chicas buscarán en los chicos la intimidad con alguien del sexo contrario. A medida que se intensifican las relaciones con compañeros del otro sexo, decrece algo la relación con los del propio sexo. Por último, hace falta decir que no es verdad que los padres dejen de influir en el adolescente, en sus decisiones o su estilo de vida. Ni tampoco la influencia ejercida por los amigos es superior a la de los padres.

3. DE LOS 12 A LOS 16 AÑOS

Movimiento hacia la independencia:

  • Tiene problemas de identidad.
  • Se siente extraño o avergonzado con sí mismo o con su cuerpo.
  • Cuando piensa sobre él mismo, hay días que tiene unas altas expectativas, mientras que otros días tiene un pobre concepto propio.
  • Se nota la influencia de los amigos en su manera de vestir y sus intereses.
  • Tiene un humor variable y cambiante.
  • Ha aprendido a hablar y a expresarse mejor.
  • Tiene menos demostraciones de afecto con los padres; ocasionalmente se pone grosero.
  • Se queja de qué los padres se interponen en su independencia.
  • Tiene tendencia a volver al comportamiento infantil, particularmente cuando padece momentos de mucho estrés.

Intereses futuros y cambios cognoscitivos:

  • Se interesa mucho por el presente y poco por el futuro.
  • Aumentan los intereses intelectuales.
  • Adquiere una mayor capacidad para el trabajo físico y mental.
  • Aumenta la capacidad para pensar de manera abstracta.

Sexualidad:

  • Muestras de timidez, vergüenza y modestia.
  • Las chicas se desarrollan físicamente antes de que los chicos.
  • Interés en el sexo contrario.
  • Movimiento hacia la heterosexualidad con miedos a la homosexualidad.
  • Preocupación en relación a su atractivo físico y sexual en comparación con los otros.
  • Cambios de relaciones.
  • Preocupación de si es normal o no.

Moralidad, valores y dirección propia:

  • Pone a prueba las reglas y los límites.
  • Desarrolla los ideales y selecciona modelos de comportamiento
  • Es más consciente de las cosas.
  • Experimenta con el sexo y las drogas (alcohol, cigarrillos y marihuana).

4. DE LOS 16 A LOS 18 AÑOS

Movimiento hacia la independencia:

  • Funciona con mayor independencia. Es más autónomo.
  • Tiene un sentido de identidad propia más firme y cohesionado.
  • Examina sus experiencias internas.
  • Capacidad de pensar en las consecuencias de sus ideas.
  • Es más capaz de posponer la gratificación o la satisfacción personal.
  • Disminuyen los conflictos con los padres.
  • Aumenta la estabilidad emocional.
  • Crece su preocupación por los otros.
  • Permite a las amistades que continúen siendo importantes y ocupen el lugar apropiado entre todos sus otros intereses.

Intereses futuros y cambios cognoscitivos:

  • Los hábitos de trabajo se hacen más definidos.
  • Aumenta el interés por el futuro.
  • Da mayor importancia al papel que juega a la vida

Sexualidad:

  • Sentimientos de amor y pasión.
  • Relaciones más serias.
  • Firme sentido de su identidad sexual.
  • Aumenta la capacidad de sentir un amor tierno y sensual

Moralidad, valores y dirección propia:

  • Mayor capacidad por establecer sus propias metas.
  • Interés en el razonamiento moral.
  • Capacidad para hacer uso de la intuición.
  • Mayor énfasis en su dignidad y amor propio.
  • Las tradiciones sociales y culturales vuelven a ganar importancia.

5. COMO MEJORAR LA AUTOESTIMA DEL ADOLESCENTE

La autoestima es la imagen que tenemos de nosotros mismos. En los niños la autoestima todavía se está formando. Los acontecimientos positivos refuerzan en él la autoestima positiva y los fracasos activan la negativa. El hecho de sentirse estimado y respetado por sus padres y la gente de su entorno es muy importante para el desarrollo de una autoestima positiva. La autoestima de los adolescentes se ve afectada positiva o negativamente según los comportamientos que ve a su alrededor: padres, profesores, amigos… Los padres y educadores debemos alentar en él el valor, la responsabilidad y la independencia, y evitar la crítica destructiva. Los elogios, reproches, miradas, estímulos, castigos… le transmiten mensajes positivos o negativos, según la forma o intención con qué se les transmitan. Estos mensajes serán portadores de sentimientos de seguridad, aceptación, afecto; o por el contrario, de rechazo, inseguridad, desconfianza o desaliento.

Ahora veremos 23 ACCIONES concretas que son deseables de realizar para que los adolescentes desarrollen una buena autoestima:

1) ELOGIAR Y NO RIDICULIZAR A esta edad necesita que se le reconozcan las pequeñas cosas que hace diariamente y que a veces nos pasan desapercibidas a los adultos. Aun así, hemos de evitar el elogio excesivo. El elogio debe ser sincero, sin exageraciones y destinado a aquellos comportamientos que queramos aumentar (si una cosa ya la está haciendo bien no hace falta que le vayamos recordando continuamente como de bien actúa).

2) DESCUBRIR SUS CUALIDADES Nosotros vemos las buenas cualidades de los chicos y en cambio ellos mismos a veces no se dan cuenta de estas cualidades, quizás porque nunca se han parado a pensar. Son muchos los que creen que siempre hacen las cosas mal. Debemos hacer que valoren todas las cosas que saben hacer bien, darles la oportunidad de ponerlas en práctica, y estimularlos por adquirir nuevas habilidades.

3) DECIR COSAS AGRADABLES DE NOSOTROS MISMOS Si estamos satisfechos y orgullosos de algo, no es malo que nos lo digamos a nosotros mismos; así reforzamos nuestra autoestima. Si el chico ve que nosotros lo hacemos, aprenderá a hacerlo él también.

4) MEJORAR SU IMAGEN PERSONAL La apariencia personal es importante para estar a gusto con uno mismo. No debemos valorar las personas por su apariencia física, es cierto, pero esto tampoco quiere decir que hayan de descuidar su imagen. Hace falta enseñarles normas sobre higiene personal, limpieza, vestido, aspecto exterior, etc. explicándoles como una buena imagen puede mejorar las relaciones sociales con los otros. Durante la adolescencia las glándulas sudoríparas se vuelven más activas, y la composición del sudor es diferente a la de un niño pequeño, por lo cual el sudor empieza a hacer olor. Es importante, en este momento, acostumbrarlos a ducharse diariamente, así como a limpiarse a fondo la cara por evitar al máximo la aparición del acne.

5) MEJORAR OTROS COMPORTAMIENTOS Mejorando el comportamiento también puede mejorar la relación con otras personas, lo cual lo hará sentir más a gusto.

6) ACEPTAR TODO EL MUNDO TAL Y COMO ES Cada uno de nosotros es diferente de los demás. Podemos ser altos o bajos, guapos o feos, gordos o delgados, tranquilos o nerviosos, muy inteligentes o poco. Cada cual tiene su manera de ser, y hemos de aceptarla.

7) AYUDARLO A TOLERAR FRUSTRACIONES No siempre conseguimos lo que queremos, y esto no debe ser motivo de infelicidad ni de alteración de nuestro comportamiento. No se debe desanimar o deprimir si no consigue una cosa que deseaba.

8) ENSEÑARLE A SENTIRSE ORGULLOSO DE SUS ÉXITOS La satisfacción por uno mismo y por los propios éxitos aumenta la autoestima. Expresando estos sentimientos de valía personal el adolescente puede sentirse más seguro de si mismo, y esto favorecerá que haga amigos con más facilidad.

9) ENSEÑARLE A DARSE CUENTA DE SUS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS Las emociones a veces nos pueden impedir actuar usando la razón. Reconocer que actuamos en la influencia de estas emociones no siempre es fácil. Hemos de enseñar a los adolescentes a ser conscientes de sus emociones.

10) VALORAR SUS OPINIONES Sus opiniones e ideas deben ser escuchadas. podemos estar de acuerdo o no, pero como mínimo las debemos tomar en consideración; él debe saber que se le tiene en cuenta.

11) HACER QUE SE SIENTA UN MIEMBRO IMPORTANTE DE LA FAMILIA Y DEL GRUPO Los hijos son miembros importantes de la familia, y se debe notar escuchándoles, haciéndoles participar en las decisiones, pidiendo su opinión, valorando sus aportaciones,… Exactamente igual cuando se está en casa: debeis escuchar y tener en cuenta la opinión de todo el mundo.

12) COMUNICACIÓN FLUIDA Una buena comunicación es fundamental. Debemos encontrar tiempo por habla con ellos, no para interrogarlos ni controlarlos, sino para mantener conversaciones amigables sobre temas de interés común.

13) CELEBRAR SUS ÉXITOS Aprobar un examen, hacer un buen trabajo, ser felicitado por el profesor, ganar un partido o una competición, obtener un premio en un concurso, hacer nuevos amigos, ir de excursión,… Es una buena ocasión para felicitarlo por el éxito conseguido, reconociendo sus méritos, la capacidad, la imaginación, el esfuerzo y el interés. Esto lo hará muy feliz y fortalecerá su autoestima.

14) EVITAR LA SOBREPROTECCIÓ A veces ofrecemos una ayuda excesiva a los chicos, o todavía peor, se los damos todo hecho. Los chicos sobreprotegidos no tienen iniciativa, necesitan continuamente que alguien les diga qué deben hacer y como hacerlo. Algo de ayuda está bien, pero sin pasarse, porque hace falta que aprendan a espavilarse; incluso los chicos que sufren alguna deficiencia o enfermedad.

15) LOS ADULTOS DEBEMOS SER BUENOS MODELOS DE AUTOESTIMA Los adultos somos el espejo donde él se reflexa. Confía en nosotros para darse seguridad, protegerlo de sus miedos, y ayudarlo a solucionar los problemas. Nos debe ver seguros de nosotros mismos, por tal de sentirse seguro él.

16) MOSTRAR FLEXIBILIDAD Cuando establecemos normas, que sean las apropiadas para que todo el mundo las cumpla y que ayuden a proporcionar un buen ambiente. Y que no carezcamos nunca de flexibilidad ante las normas, si hay una causa justa.

17) CONOCER BIEN EL AMBIENTE DE LOS ADOLESCENTES El ambiente en qué se mueven los adolescentes los influye notablemente. No está de más conocerlo e incluso tener relación.

18) DEDICARLE EL TIEMPO NECESARIO A lo largo del día, hace falta encontrar momentos en qué podamos tener una comunicación fluida y afectiva con él, si vemos que nos lo pide. Así verá que nos interesamos por él. Él necesita esa atención para sentirse seguro.

19) FOMENTAR QUE SE RELACIONE CON GRUPOS Los padres deben fomentar que el chico o la chica se relacione con grupos juveniles como por ejemplo asociaciones deportivas, agrupaciones, etc. De esta forma potencia los vínculos con adolescentes de su edad; el sentimiento de vinculación a un grupo le da seguridad. Es una buena manera de reforzar la autoestima.

20) FOMENTAR SU CREATIVIDAD Es bueno que realicen actividades que estimulen su sentido creativo y el uso de la imaginación. Podéis hacer talleres y manualidades, dibujar un cómic, inventarse un cuento, una obra de teatro, etc.

21) AYUDARLO A PROPONERSE METAS Para llegar a conseguir algo, es bueno irse planteando metas intermedias que nos ayuden a llegar, paso a paso, hasta el objetivo final.

22) INTERESARSE POR SU VIDA ESCOLAR Durante las muchas horas que el adolescente pasa en la escuela pasan cosas que afectan positiva o negativamente al desarrollo de su autoestima. No está de más interesarnos por sus estudios y por las relaciones que tiene con sus compañeros. En algunos trabajos de la escuela puede que tenga dificultades. Hemos de enseñarlo a pensar en positivo; los pensamientos y comentarios de carácter negativo no le ayudarán, sólo servirán para desmoralizarlo. Por otra parte es bueno reconocer y felicitarlo por sus éxitos escolares.

23) FOMENTAR LA AUTONOMÍA PERSONAL Los adolescentes han de aprender a cuidar de ellos mismos, y por eso les hemos de enseñar las habilidades y conocimientos que necesitan, y fomentar que los puedan poner en práctica. Esto incluye habilidades técnicas, organizativas, la capacidad de planificar proyectos, la habilidad de relacionarse con las personas, de hablar en público, etc. También tener conocimientos de urbanismo, e incluso a hábitos alimentarios, higiénicos o de salud.