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Adicciones Conductuales

Concepto

Cierto tipo de sustancias tienen la capacidad de aumentar los niveles de dopamina en el cerebro, provocando una sensación de euforia. Esto puede suceder cuando se toma, por ejemplo, sustancias como la cocaína; no obstante, la dopamina también puede aumentar realizando conductas que generan placer y gratificación para la persona.

Cualquier conducta normal que produzca placer tiende a repetirse, de manera que puede convertirse en una conducta adictiva.

La adicción al juego, a Internet, al móvil, a las compras, etc. (adicciones conductuales) tienen características comunes como la pérdida de control y la dependencia. Así, algunos hábitos de conducta que pueden parecer inocentes e inofensivos pueden convertirse en una conducta adictiva cuando se utilizan de forma anormal (esto depende de la intensidad, la frecuencia y la cantidad de tiempo o dinero invertido), y acaban afectando a la vida cotidiana, tanto a nivel familiar, social como laboral.

Comportamiento adictivo

Un comportamiento que se defina como adictivo se caracteriza por:

Pérdida de control.

No hay autolimitación

Fuerte dependencia psicológica

Pérdida de interés por otras actividades gratificantes

Interferencia grave en la vida cotidiana

Negación de que la conducta sea un problema

Fracaso repetido por controlar la conducta adictiva

Continuar a pesar de las consecuencias negativas

Por otro lado, la característica principal que envuelve a cualquier tipo de adicción (química y conductual) es el síndrome de abstinencia, que se determina por:

  1. Aparece un impulso y un deseo intenso de realizar la conducta
  2. La tensión aumenta, presentado irritabilidad, humor depresivo, falta de concentración, problemas de sueño, etc., hasta que se produce la conducta
  3. La tensión desaparece temporalmente
  4. El impulso retorna gradualmente, debido a estímulos internos como el aburrimiento, la tensión emocional, la disforia… o a estímulos externos como entrar en un bar en el caso de un adicto al juego, el olor de comida en un adicto a ella…

Factores psicológicos de predisposición

Existen algunas características de personalidad, o ciertos estados emocionales que pueden predisponer a a las adicciones. Entre ellos destacan:

Impulsividad

Estado de ánimo disfórico

Intolerancia a los estímulos desagradables

Búsqueda exagerada de sensaciones

Problemas de personalidad: baja autoestima, estilo de afrontamiento inadecuado ante las dificultades cotidianas…

Probable carencia de afecto, que puede conllevar al intento de querer llenar esa carencia con ciertas sustancias químicas o sin sustancias, por ejemplo con las compras, el juego, el trabajo, la comida…

Secuencia evolutiva de las adicciones conductuales

Las adicciones conductuales suelen seguir una secuencia progresiva:

  1. Existe una conducta placentera y con recompensas para la persona
  2. Los pensamientos hacia cierta conducta empiezan a aumentar en aquellos momentos en que la persona no está realizándola
  3. La conducta empieza a repetirse con más frecuencia; la persona pierde interés por otras actividades que antes le eran gratificantes.
  4. La persona suele quitarle la importancia que otros le dan por su interés en la conducta, tiende a negar la situación.
  5. De forma periódica, se experimenta un deseo intenso para realizar la conducta, creándose expectativas muy altas sobre el alivio del malestar que se va a sentir cuando se pueda llevar a cabo la conducta.
  6. A pesar de las consecuencias negativas crecientes, la conducta se mantiene. La persona suele justificarse en un intento por convencerse y convencer a los demás a través de una distorsión de la realidad.
  7. Los efectos adversos de la conducta van creciendo, y la persona puede comenzar a tomar conciencia de la realidad, por lo que hace intentos (lo más probable, fallidos) por controlar la conducta por sí mismo.
  8. En este momento, lo que mantiene la conducta ya no es el placer sino más bien el alivio del malestar, que cada vez es menos intenso y menos duradero.
  9. La persona cada vez tiene una menor capacidad para poder aguantar las emociones negativas y las frustraciones diarias; las estrategias de afrontamiento ya no sirven, de manera que la conducta adictiva es la única forma en la que puede afrontar el estrés y la tensión.
  10. Finalmente, la conducta puede llegar a niveles elevados de gravedad; así, a causa de las consecuencias (ruptura de pareja, pérdida de empleo, etc.), la persona o su familia pueden decidir solicitar tratamiento.

Clasificación de las adicciones

  Tipos    Variantes
      Conductuales o psicológicas
    Químicas
  • Adicción al alcohol
  • Adicción a los opiáceos (morfina, heroína, etc.)
  • Adicción a estimulantes (cocaína, anfetaminas, etc.)
  • Adicción a las benzodiacepinas
  • Adicción a barbitúricos
  • Adicción a cannabis
  • Adicción a la nicotina

Intervención

Uno de los principales problemas en personas que sufren de una adicción tanto química como psicológica es que tienden a negarse a reconocer su situación i suelen resistirse a aceptarlo. Mienten y se auto-engañan, así que habitualmente son las personas que rodean a la persona adicta las que se dan cuenta que existe un problema, y normalmente son las consecuencias negativas de la adicción (problemas laborales, familiares, conyugales, psicológicos?) lo que hace que la persona tome conciencia y decida realizar un proceso terapéutico.

Cada tipo de adicción conductual difiere de las demás, pero en sí hay un aspecto común en todas ellas, que es la pérdida de control. Así, los objetivos y las estrategias y técnicas de intervención suelen ser parecidas en todos los casos.

Los principales objetivos que se persiguen en el tratamiento de las adicciones conductuales son:

Control del estrés

Reorganizar la vida de la persona

Prevención de recaídas

Las principales estrategias de intervención son:

Control de estímulos asociados a la conducta adictiva

Exposición prolongada a los estímulos que provocan el impulso o el ansia

Solución de problemas determinados: control del ansia o del impulso; control de los estados de ansiedad; control de los estados depresivos; control de los conflictos con otros y con el entorno

Instauración de un nuevo estilo de vida

Prevención de recaídas

Por último, cabe destacar que la motivación al principio, durante la intervención y en el momento del mantenimiento del cambio de hábitos, es uno de los factores más importantes del tratamiento.