TRASTORNOS, alimentarios | Gadex | Sabadell, Terrassa, Sant Cugat

Trastornos del Comportamiento Alimentario

Índice

  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Anorexia nerviosa
  • Bulimia nerviosa
  • Factores determinantes
  • Reconocer un trastorno de la conducta alimentaria: señales de alerta
  • Complicaciones médicas
  • Tratamiento
  • Prevención

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria ? Anorexia nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN) o cuadros afines o no especificados (TCANE)- se caracterizan por alteraciones en los comportamientos con la comida, repercutiendo en la salud de las personas que los padecen. En los últimos años, se han convertido en un auténtico fenómeno social y un importante problema sanitario, obteniendo una especial relevancia tanto por el aumento de su incidencia como por la gravedad de sus síntomas y la resistencia al tratamiento.

Anorexia nerviosa

Descripción

Entre los trastornos de la conducta alimentaria, la anorexia nerviosa ha acaparado la mayor parte de la atención, probablemente porque es más visible y su pronóstico es más grave. Las características que definen la anorexia nerviosa son el rechazo a mantener un peso corporal mínimo, un miedo intenso a ganar peso, una alteración de la percepción de la forma o el tamaño del cuerpo y por la posibilidad de sufrir amenorrea, aunque se haya pasado la menarquia.

                Criterios diagnósticos para la anorexia nerviosa según el DSM-IV-TR     
  • Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y el tamaño (p.ej., pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85% del esperado, o fracaso para conseguir un aumento de peso normal durante el período de crecimiento, que da como resultado un peso corporal inferior al 85% del peso esperado).
  • Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso teniendo un peso por debajo del normal.
  • Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
  • En mujeres postpuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos  tres ciclos menstruales consecutivos (se considera que una mujer presenta amenorrea cuando las menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales: p.ej., con la administración de estrógenos).
Especificar el tipo:

  • Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, la persona no recurre regularmente a atracones o purgas (p.ej., provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).
  • Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio de anorexia nerviosa, la persona recurre regularmente a atracones o purgas (p.ej., provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

Características

Algunas de las características de las personas con anorexia nerviosa son:

Pérdida de peso (criterio A): la persona con anorexia nerviosa se mantiene en un peso corporal por debajo del nivel mínimo normal por su altura y edad. El grado de desnutrición se puede mesurar a través de dos parámetros:

    • El mantenimiento de un peso por debajo del 85% del peso esperado por su edad y altura.
    • Un índice de masa corporal o IMC (peso dividido por la altura al cuadrado) igual o inferior a 17,5 Kg./m2.

Miedo a ganar peso (criterio B): miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obsesos, un temor que no suele disminuir ni desaparecer aunque se pierda peso, y que puede incluso aumentar aunque el peso vaya disminuyendo. Esta preocupación limita gravemente el resto de áreas de su vida.

Alteración de la imagen corporal (criterio C): se puede caracterizar por una percepción alterada de la totalidad o de partes del propio cuerpo; en cambio, esta distorsión no es apreciada en el cuerpo de otros. El nivel de autoestima depende intensamente de la forma y peso corporales.

Alteración del ciclo menstrual (criterio D): la presencia de amenorrea (ausencia continuada de la menstruación) indica una disfunción fisiológica en estas personas, siendo la consecuencia, habitualmente, de la pérdida de peso.

Negación i falta de conciencia de enfermedad: se caracterizan por la negación de la enfermedad o una aceptación parcial de ésta. Normalmente, no tienen una pérdida objetiva y real del hambre, sino más bien tienen mucha, aunque se lo niegan a sí mismas y a los demás a través de una actividad frenética para impedir atender a las señales de malestar corporal, que son causadas por la intención de control de una función biológica tan básica; sin embargo, en etapas avanzadas del trastorno puede haber una pérdida real del hambre.

Hiperactividad: otra característica de estas personas puede ser la realización de ejercicio excesivo y/o actividad extrema. Entre las prácticas más habituales se encuentran el atletismo, la danza, el aerobic, las flexiones, las abdominales o subir y bajar escaleras. Además, se le suman otras actividades múltiples como el estudiar varios idiomas o hacer cursos académicos para perfeccionar materias.

Obsesiones y control: la intención de olvidarse de la comida puede provocar una dinámica obsesiva en su mente, que comporta pasar todo el día contando calorías; así, los pensamientos sobre la comida inundan todo el espacio psíquico de la persona, llegando a convertirse en un trastorno obsesivo grave. También, pueden aparecer conductas obsesivo-compulsivas en forma de rituales de comprobación, orden o lavado personal.

Miedo a la madurez: al conseguir el mantenimiento de su restricción alimentaria se pierde peso, pero también el crecimiento puede detenerse. La cantidad de comida necesaria para su nutrición es reducida, por lo tanto, se impide la obtención del peso corporal que se requiere para hacer el tránsito a la adolescencia, etapa imprescindible para obtener la madurez; así, se consigue estar delgado/a y mantener un cuerpo de niño/a, es decir, un cuerpo de funcionamiento y apariencia infantil. Entonces, los órganos se ven reducidos, ajustándose al tamaño, estructura y funcionamiento propios de la infancia. La persona con anorexia nerviosa, si es niño/a, mantiene su forma de vestir, o la puede cambiar si está en la adolescencia.

Alteraciones del estado de ánimo: la alegría que pueden obtener al perder peso, puede verse amenazada por la posibilidad de la pérdida de control, y por lo tanto, comer más de lo propuesto. Esto hace que la persona se sienta vencida, apareciendo la culpa por no haber conseguido el control. La sensación de vulnerabilidad es duradera, lo que puede provocar unos cambios y fluctuaciones rápidos del estado de ánimo, de manera que podrán surgir signos de irritabilidad en el caso de que se sienta en peligro (que serán inexplicables para el observador).

Desequilibrio en el estilo de vida: por un lado, desean conseguir ser los más delgados/as, pero por otra, también desean ser los mejores en el terreno académico y profesional. Así, se intentaran demostrar a sí mismos y a los demás que son también excepcionales en los estudios. Esto comportará que no les importe dedicar una gran cantidad de horas, ni de que su vida se reduzca a estudiar, ni que no puedan tener descanso ni dedicar tiempo al ocio. Así, en muchos casos podrán conseguir notas brillantes y expedientes soberbios.

Perfeccionismo: suelen manifestar tendencias perfeccionistas, planteándose metas difíciles de conseguir y exigiéndose en sus tareas y acciones una minuciosidad imposible de conseguir. Permanentemente, tienen la sensación de fracaso porque nunca llegan a ser perfectos/as. Suelen someterse a horarios de forma estricta, así como también, se someten a cumplir la dieta de forma precisa y a realizar ejercicio físico que se han programado sin desfallecer, con la finalidad de poder valorarse mínimamente.

Subtipo

Dentro de la anorexia nerviosa podemos distinguir dos grupos, según la presencia o ausencia de atracones o purgas como métodos para conseguir la pérdida de peso:

    • Tipo restrictivo: son aquellas personas que consiguen la pérdida de peso a partir de estrategias como la restricción de su dieta, el ayuno o el ejercicio físico intenso. No recurren a atracones ni a métodos purgativos y no tienen episodios de descontrol. A estos pacientes, se les ha atribuido un mayor perfeccionismo, rigidez, mucha responsabilidad y sentimientos de ineficacia.
    • Tipo compulsivo/purgativo: en este caso, para controlar el peso, a parte de hacer dieta se recurre regularmente a atracones o purgas (o ambos). Las personas que manifiestan episodios de atracones también utilizan purgas, provocándose el vómito o recurriendo a diuréticos, laxantes o enemas de forma excesiva. Las purgas pueden ocurrir después de una cantidad mínima de comida, de una ingesta normal o después de un atracón.

Actualmente, se contempla otro subtipo, que se centra en la realización compulsiva i excesiva de ejercicio físico:

  • Tipo ?atlético?: esta variante, contempla aquellas personas con el trastorno que utilizan como a método fundamental el ejercicio físico excesivo con la finalidad de mantenerse por debajo del peso normal, y en los casos más extremos pueden dedicar más de 10 horas diarias. Esto, les permite obtener una sensación de poder y capacidad que no pueden sentir en ningún otro terreno de su vida. Se valoran a partir de la resistencia y la superación de metas físicas, y ni las lesiones pueden detenerlos. Paralelamente, también pueden entrar en el mundo de las dietas, de la comida ?sana?, y por lo tanto, rechazan una gran variedad de alimentos ?grasosos? e insanos, con la finalidad de conseguir las condiciones físicas y psíquicas que son características de la anorexia nerviosa. 

 Datos epidemiológicos

  • La anorexia nerviosa es mucha más prevalente en las sociedades industriales en las que hay abundancia de comida y en las que estar delgado se relaciona estrechamente con el atractivo (especialmente en mujeres)
  • La prevalencia de anorexia nerviosa en mujeres se sitúa aproximadamente en un 0,5% i se estima que en adolescentes es de un 1%. Más del 90% de los casos se observan en mujeres; en contraste, sólo del 3 al 10% son hombres.
  • Raramente se inicia antes de la pubertad o en mujeres mayores de 40 años, y se suele aceptar que el rango de edad de inicio está comprendido entre los 10 y los 25 años, siendo más frecuente entre los 13 y los 18 años.
  • Respecto al pronóstico, un 48% de las personas afectadas superan la enfermedad, un 29,1% mejoran y un 18,1% de los casos se complica. La tasa de mortalidad se sitúa cerca del 10% y puede ser debida a la inanición, el suicidio o el desequilibrio electrolítico.

Bulimia nerviosa

Descripción

La aparición de la bulimia nerviosa como trastorno ha pasado de ser desconocida a convertirse en un trastorno relativamente frecuente. Las principales características que envuelven a este trastorno consisten en la presencia de atracones y métodos compensatorios inapropiados, con la finalidad de evitar ganar peso. La autoevaluación de estas personas está estrechamente influenciada por el peso y la forma corporal. El tiempo de duración de los atracones y conductas compensatorias inapropiadas necesario para poder realizar un diagnóstico es de 3 meses, con una frecuencia semanal de al menos dos veces.

 

Criterios diagnósticos para la bulimia nerviosa según el DSM-IV-TR                                                                                                                             

  • Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:
  • Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (p.ej., en un período de dos horas) en cantidad superior a la que la mayoría de personas ingerirían en un periodo de tiempo similar y en las mismas circunstancias.
  • Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (p.ej., la sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).
  • Conductas compensatorias inapropiadas, de una manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son la provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio físico excesivo.
  • Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de tres meses.
  • La autoevaluación está exageradamente influenciada por el peso y la silueta corporal.
  • La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.
Especificar el tipo:

  • Tipo purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.
  • Tipo no purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito, ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

Características

Algunas de las principales características de las personas con bulimia nerviosa son:

Presencia de atracones y pérdida de control sobre la ingesta (criterios A1/A2): el atracón se define como la ingesta excesiva y rápida de comida que va asociada a una sensación de falta de control, por lo que la persona se siente incapaz de para de comer o de resistirse a hacerlo. En los atracones, se suele consumir comida variada, aunque, en general son los alimentos con un alto contenido calórico los que prevalecen. Suelen darse a escondidas o lo más disimuladamente posible, ya que esta conducta los/as avergüenza. Pueden ser desencadenados por varios motivos como estados de ánimo de disforia, situaciones interpersonales estresantes, el hambre intenso secundario a una dieta severa o a los sentimientos relacionados con el peso, la silueta y los alimentos. Así, los atracones pueden ayudar a disminuir la disforia transitoriamente, aunque después pueden ocasionar sentimientos de autodesprecio y estado de ánimo depresivo.

Presencia de conductas purgativas (criterio B): les conductas compensatorias inapropiadas para evitar ganar peso también caracterizan a las personas bulímicas. Entre los diferentes métodos utilizados el más frecuente es la provocación del vómito, que tiene unos efectos inmediatos como son, la desaparición del malestar físico y de la sensación de culpabilidad, así como, la disminución del miedo a ganar peso. Otros métodos de purga pueden ser la utilización excesiva de laxantes y diuréticos, y más raramente, los enemas.

Insatisfacción hacia él/la y con el entorno: estas personas pueden sentir una constante insatisfacción, ya que suelen exigir tanto a la vida como a todos con los que mantiene relación, buscando que los acontecimientos sucedan según sus deseos. Tienden a la crítica y a la recriminación continua, ya que no soportan la supuesta imperfección en las conductas y comportamientos de los demás; este hecho puede provocar que sus relaciones se resientan. Por otro lado, la insatisfacción también es proyectada hacia si mismos, y aunque de forma objetiva cumplen todos los requisitos dictados por la sociedad, tanto por el éxito profesional y sentimental logrado como por el control de su envidiable cuerpo, aunque eso sólo es en apariencia, ya que saben qué comportamiento se esconde detrás.

Dependencia: normalmente presentan dependencia del su entorno, teniendo la necesidad de que los demás les presten su apoyo para poder sentirse válidos. Son vulnerables a las opiniones de los demás, aunque aparenten ser personas independientes, eso sólo es un comportamiento reactivo y sufren de una gran dependencia.

Impulsividad: en muchos casos suelen manifestar un descontrol de los impulsos, por lo que es habitual que presenten consumo de alcohol y drogas, promiscuidad sexual, compras compulsivas, conductas autolesivas, cleptomanía, así como es frecuente que tiendan a estar involucradas en situaciones difíciles y arriesgadas.

Subtipo

Dentro de la bulimia nerviosa podemos encontrar dos subtipos, según la presencia o ausencia de un uso regular de métodos de purga que se utilizan como compensación de la ingestión de alimentos durante los atracones:

  • Tipo purgativo: personas que presentan cuadros clínicos caracterizados por el uso del vómito, laxantes, diuréticos o enemas. Este subtipo se ha relacionado con un mayor grado de distorsión de la imagen corporal, mayor deseo de estar delgado, más patrones alimentarios alterados y más psicopatología depresiva y obsesiva.
  • Tipo no purgativo: aparece cuando la persona utiliza otras técnicas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio físico intenso, pero no hay provocación del vómito, ni un mal uso de laxantes, diuréticos o enemas.

Datos epidemiológicos

  • La bulimia nerviosa aparece sobretodo en los países industrializados.
  • La prevalencia entre las mujeres (adolescentes y jóvenes adultas) es aproximadamente del 1-3%; entre los hombres, es de diez veces menor.
  • Se inicia generalmente al final de la adolescencia o a principios de la vida adulta. El rango de inicio suele situarse entre los 18 y los 25 años.
  • Debido a la privacidad de las conductas bulímicas, el trastorno puede permanecer durante años sin que la persona busque ayuda.
  • El curso puede ser crónico en muchos casos, pero la tasa de mortalidad es muy escasa.

Factores determinantes

Los factores que participan en el origen y el desarrollo de los trastorno de la conducta alimentaria pueden ser agrupados en dos categorías:

  • Factores condicionantes (o de predisposición): aquellos que contribuyen a una vulnerabilidad en la persona que la puede hacer propensa a sufrir un trastorno.
  • Factores desencadenantes (o de precipitación): son aquellas situaciones de estrés que pueden provocar la aparición del trastorno en un momento concreto.

Sin embargo, actualmente se sabe que no existe un único factor causal, sino que suele ser la combinación de varios que pueden comportar que una persona concreta desarrolle el trastorno. Así, factores de tipo socioculturales, familiares, biológicos y psicológicos podrán determinar que una persona y no otra comience a manifestar la patología.

Reconocer un trastorno de la conducta alimentaria: señales de alerta

Anorexia nerviosa

Suele desarrollar la habilidad por mentir i disimular la realidad. Miente a todos, tanto a si mismo/a como a la familia y a las personas de su entorno, con la finalidad de protegerse.

Presenta una pérdida de peso progresiva o brusca, relacionada con la reducción de comida que normalmente se inicia de forma paulatina y puede parecerse a la de cualquier chica que quiere adelgazar; pero, en estos casos, la diferencia está en la falta de límites en los objetivos a lograr con la dieta; una vez se ha perdido un cierto peso o se han eliminado determinados alimentos siempre quiere ir a más. No reconoce en ningún momento que quiera perder peso de manera consciente.

Inicialmente, puede sentirse eufórico/a, más contento/a e incluso, puede mostrar una mayor preocupación por su aspecto, queriendo comprar más ropa, etc. Esto, suele suceder al inicio del trastorno.

La disminución del peso adquiere un significado especial, ya que simboliza el triunfo en su vida. Sin embargo, como que nunca le parece suficiente com para sentir seguridad, el temor es persistente. Vive con la sensación de amenaza constante que le produce un gran sufrimiento.

Evita las comidas familiares en las que pueda ser controlado/a, utilizando multitud de pretextos y justificaciones más o menos creíbles.

Al sentarse en la mesa, suele tener protestas sobre la cantidad, clase o la grasa de la comida, puede hacer comparaciones con los platos del resto y siempre parece que el suyo este más lleno. Habitualmente, tienen rabietas y cualquier comentario que hagan los demás sobre su manera de comer, podrán provocar respuestas muy agresivas.

Su manera de comer suele ser muy peculiar; manipula los alimentos, los corta en trocitos muy pequeños, esparciéndolos por el plato para dar la sensación de que son restos, extrae la supuesta o real grasa con papel de cocina, esconde la comida o hace que le caigua por encima, etc.

Suele dedicar un tiempo largo para comer, objetivamente interminable. El consumo de café y de tabaco (si fuma) pueden aumentar, así como también las bebidas light o infusiones, los caramelos sin azúcar y masticar chicles sin parar, siendo métodos para controlar el hambre.

Puede manifestar un creciente interés por temas de nutrición, coleccionando todo tipo de recetas o libros de cocina y nutrición, dietas alimentarias, etc.

Se muestra pendiente de lo que comen los demás, o incluso, los obliga a comer más que él/la. Es probable que empiece a adoptar un control y supervisión sobre la comida familiar, haciendo la lista de la compra y acompañando a la madre a comprar; en el supermercado se fijará en todas las calorías de los productos, eligiendo los alimentos que tengan menos.

Puede ser que progresivamente se vaya haciendo cargo de las tareas culinarias. También, decide vigilar la forma de cocinar para evitar que se ponga aceite o grasa en sus platos, y puede exigir que se mesure i se pese la comida de forma precisa. Llega un momento que la persona dirige y domina la cocina.

Aparece una tendencia a sustituir a la madre en las tareas generales de la casa, haciendo que esta pierda su rol en el sistema familiar; también, pueden llegar a tomar una postura dominante en todo el sistema familiar.

Rechaza o evita cualquier cita social que implique comer, negándose rotundamente a asistir a eventos o celebraciones. Si hay que comer fuera de casa, difícilmente sabrá que elegir y tardará mucho en decidir; una vez hecha la petición puede obsesionarse por la elección. Estas dificultades para participar en comidas sociales contribuyen a que su aislamiento sea más grave.

Aparece una obsesión por la báscula, debido a la necesidad por controlar el peso; así, puede hacer una utilización obsesiva de la báscula, pesándose diariamente e incluso, varias veces al día.

Comienza a dedicar una gran cantidad de horas a hacer ejercicio físico, diariamente y generalmente de forma solitaria; además, puede ser que dedique mucho tiempo a actividades extraescolares o extralaborales, realizando una actividad desmesurada sin tener espacio para el descanso, las relaciones o el ocio.

Bulimia nerviosa

La ocultación y la mentida se convierten en una habilidad que a menudo utiliza. Resuelve las confrontaciones sobre la desaparición de comida y dinero en casa, negando su participación en los hechos, con un aspecto impasible. Así también, las conductas purgativas son mantenidas en secreto y se niegan aunque se les muestren cajas de laxantes o diuréticos que han hecho servir.

La comida que realiza delante de otras personas suele ser normal o incluso abundante, aunque algunos días pueden decidir no comer o hacer dieta. Sin embargo, los comportamientos después de comer, como las desapariciones de repente y las frecuentes visitas al lavabo, pueden parecer extrañas para el entorno; aunque lo resuelve utilizando ciertos pretextos como ?he de ir a hacer pis?, ?voy a lavarme las manos?, ?me voy a duchar?, etc.

Cuando el deseo de comer dominan a la persona, no habrá nada que se le resista. Puede consumir grandes cantidades de comida, como cereales, galletas o chocolate, así como todo lo que encuentre por casa. La familia puede notar la presencia de atracones por la desaparición de comida.

Para mantener el peso dentro de unos límites, intenta evitar el desayuno, la comida o la cena, o bien, hacer ayuno todo el día. Esto puede hacer que su alimentación acabe siendo un caos, ya que los ayunos pueden trastocar las horas de comida, y después de pasar un tiempo de privación la sensación de hambre puede invadirlo/a provocando que empiece a ingerir cualquier alimento y a cualquier hora de forma descontrolada.

Su peso puede fluctuar rápidamente, incluso durante la misma semana. En los días de más peso puede ser que no quiera salir de casa o incluso, ni de la habitación.

Puede gastar dineros en comida de forma excesiva, sin dar justificación; la familia no entenderá en que gasta sus dineros; suele dar explicaciones confusas.

Hay indicios que pueden denotar la existencia de conductas purgativas; así, se puede observar que come mucho sin aumentar de peso, o que se adelgaza comiendo normal. El tiempo que pasa en el baño aumenta; la desaparición inmediata después de comer, el ruido constante de la ducha, de la cadena del váter, el descubrimiento de laxantes, diuréticos o pastillas para adelgazar, el incremento de la fatiga i cansancio, la aparición de mareos; presencia de boqueras continuadas, diarreas o ganas de orinar frecuentes; la dificultad de concentración y disminución de rendimiento académico, etc.

Pueden presentar alteraciones impulsivas, como conductas autolesivas, debido a las críticas o a los sentimientos de culpabilidad que experimentan; consumo abusivo de sustancias, sobretodo alcohol, promiscuidad sexual o comportamientos inadecuados como robar, sobretodo cuando el deterioro es significativo, ya que puede llegar a hacer cualquier cosa por conseguir comida.

Anorexia nerviosa i bulimia nerviosa: características comunes

Las conductas alimentarias de las personas que sufren de trastornos de la conducta alimentaria, son consecuencia directa del intento por querer cambiar su cuerpo. Así, tanto en la anorexia nerviosa como en la bulimia nerviosa, existen alteraciones de la imagen corporal, que se pueden observar a partir de diferentes indicios como:

Frecuentes comentarios negativos sobre su cuerpo o sobre determinadas partes de este.

Atención desmesurada a los mensajes e imágenes de los medios de comunicación cuando aparecen productos de adelgazamiento, y admiración de la delgadez de los personajes televisivos o de cine.

Comportamientos de comprobación sobre su cuerpo, observándose diferentes partes de éste, sobretodo después de comer. También, pueden sentir un gran sentimiento de vergüenza sobre su cuerpo, debido a la sensación de estar obesos/as, hecho que hará que se tapen con el bolso, libros, o con las manos cuando se sienten, etc.

El tiempo que dedican en vestirse aumenta, dedicando incluso horas para decidir que se ponen.

Las actividades sociales se basan sobretodo en como se sientan con su cuerpo; así, si se ven bien saldrán, pero si observan cualquier aspecto que no les gusta, lo evitarán.

Presentan grandes gastos en la compra de cosmética y tratamiento para modelar el cuerpo (p.ej., cremas reductoras o reafirmantes).

Pueden tener conductas autolesivas, tanto físicas como verbales hacia su cuerpo.

Por otra parte, también pueden presentar otros aspectos como:

Sentimientos de incapacidad.

Problemas de infravaloración personal y falta de autoestima.

Dificultades para expresar las emociones y sentimientos.

Pueden pasar por estados de ansiedad i depresión, debido al sufrimiento constante que en que vivien.

Fluctuaciones rápidas del estado de ánimo, su carácter cambia debido al malestar interior que sienten.

Pueden manifestar numerosos miedos y obsesiones.

Las relaciones con la familia se pueden resentir, llegando a presentar gran cantidad de conflictos.

Las relaciones interpersonales con los amigos pueden complicarse, debido al rechazo de asistir a las citas sociales, lo que da lugar con el tiempo, al aislamiento.

Complicaciones médicas

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden implicar el desarrollo de graves complicaciones médicas, sobretodo en la anorexia nerviosa, debido a la desnutrición. En el caso de las personas con bulimia nerviosa, las complicaciones pueden presentarse debido, casi siempre, a las conductas compensatorias de purga. A continuación, se destacan algunas de las alteraciones más comunes:

Alteraciones metabólicas  Hipotermia, deshidratación, hipoglucemia (anorexia nerviosa) Alteraciones electrolíticas (hipopotasemia). Puede haber riesgo de neuropatía hipopotasemica (bulimia nerviosa)
Alteraciones cardiovasculares Hipotensión, bradicardia, arritmia (anorexia nerviosa)
Alteraciones neurológicas Seudoatrofia cerebral (anorexia nerviosa) Crisis convulsivas (bulimia nerviosa)
Alteraciones endocrinas Retraso del crecimiento y desarrollo puberal en el caso de adolescentes/ disminución de estrógenos y  testosterona/ amenorrea (anorexia nerviosa). Alteraciones en los ciclos menstruales (bulimia nerviosa)
Alteraciones hematológicas e inmunológicas Anemia i leucopenia (anorexia nerviosa)
Alteraciones renales Insuficiencia renal (anorexia nerviosa)
Alteraciones músculo-esqueléticas Rampas, debilidad muscular.
Alteraciones gastrointestinales Estreñimiento y obstrucción intestinal (anorexia nerviosa) Esofagitis, gastritis, prolapso del ano, inflamación de les glándulas salivales, caries y erosión del esmalte dental (bulimia nerviosa)
Alteraciones dermatológicas Pelo y uñas rompedizas, sequedad de la piel, pérdida de pelo y lanugo (pelo en el cuerpo) (anorexia nerviosa) Signo de Russell (callosidades sobre los nudillos de las manos) (bulimia nerviosa)

Tratamiento

El abordaje de los trastornos de la conducta alimentaria debe ser realizado por un equipo multidisciplinar, lo que requiere del trabajo conjunto de varios especialistas, ya que es importante cubrir tanto los problemas psicopatológicos como la patología orgánica que sufren estos pacientes, con la finalidad de procurar el éxito en el tratamiento.

Objetivos

Los principales objetivos terapéuticos que se persiguen en el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria son:

En anorexia nerviosa:

  • Restauración del peso y mejora de la condición física.
  • Eliminación de los hábitos alimentarios inadecuados e instauración de un patrón normalizado.
  • Modificación de las creencias disfuncionales sobre la comida, e peso y la imagen corporal.
  • Eliminación de la sintomatología asociada al trastorno.
  • Mejora de las relaciones familiares y sociales.

En bulimia nerviosa:

  • Eliminación de los atracones y las conductas purgativas.
  • Desarrollo de unas pautas de alimentación normales.
  • Modificación de las actitudes y creencias disfuncionales respecto al peso y la imagen corporal.
  • Eliminación de la sintomatología asociada (principalmente ansiedad y depresión).

Tipos de tratamiento

Existen diferentes posibilidades de tratamiento entre los que encontramos:

  • Tratamiento hospitalario: un grupo relativamente numeroso de personas necesitaran ingresar en un hospital, una o más veces durante el tratamiento debido a diferentes aspectos.
  • Tratamiento en hospital de día: se realizan intervenciones terapéuticas intensivas con las personas durante todos los días laborables de la semana, varias horas al día.
  • Tratamiento ambulatorio (consultas externas): es un tratamiento que se ajusta a un gran número de personas en las que el trastorno es moderado o leve.
  • Dispositivo privado. 
  • Tratamiento farmacológico: el papel de los fármacos en estos pacientes puede ser fundamental en algunos casos, aunque nunca puede ser la única forma de tratamiento.

Entre los posibles servicios que se ofrecen en las diferentes modalidades de tratamiento, podemos encontrar:

  • Psicoterapia individual
  • Psicoterapia grupal
  • Asesoramiento familiar
  • Terapia familiar: es imprescindible incorporar en el tratamiento alguna forma de apoyo familiar; esto permitirá reorganizar la unidad familiar e ir afrontando los problemas que se plantean a lo largo del tratamiento. Es importante dar responsabilidad y un papel a la familia en la recuperación del paciente.
  • Reeducación alimentaria

Respecto a las diferentes técnicas o modalidades de tratamiento psicoterapéutico, podemos destacar:

  • Los tratamientos conductuales
  • Los tratamientos cognitivo-conductuales
  • Los tratamientos sistémicos
  • La terapia interpersonal

 Duración y resultados del tratamiento

Un trastorno de la conducta alimentaria puede implicar años de tratamiento intensivo ? el promedio de duración es de 2-4 años- y puede continuar, aunque los aspectos alimentarios se hayan recuperado. La duración puede depender de varios factores como el tiempo de evolución del trastorno o su gravedad.

En cuanto a los resultados de tratamiento, generalmente se consigue que dos tercios de las personas con estos trastornos se recuperen de forma estable; respecto al resto, la mayoría se recuperan de forma parcial, y un grupo pequeño no se recupera nunca.

Prevención

Los programas y las medidas de prevención se han desarrollado con la finalidad de reducir y evitar la aparición de nuevos casos de trastornos de la conducta alimentaria. Algunos de los factores que hacen pensar en la necesidad de llevar a cabo ciertas medidas preventivas son: el aumento de la incidencia, la gravedad de estas patologías y la rapidez con la que se pueden contagiar de unos adolescentes a otros.

Se pueden destacar tres niveles de prevención, que se encuentran interrelacionados, es decir, que pasar de las estrategias preventivas de un nivel a otro representa el fracaso total o parcial de las medidas adoptadas en el nivel previo. A continuación, se pueden observar los principales objetivos y métodos que se proponen en cada nivel:

Nivel de prevención Objetivos Método
Primario Prevenir la aparición de nuevos casos (reducir incidencia). Actuar i proporcionar información adecuada a diferentes grupos de edad (niños, adolescentes, adultos). Medidas contra los factores de riesgo y vulnerabilidad.
Secundario Reducir la prevalencia, intentando que la duración de los trastornos sea menor, así como el tiempo que se tarde en buscar tratamiento. Detección precoz. Tratamiento eficaz.
Terciario Reducir las consecuencias asociadas al trastorno. Evitar que aparezcan diversas complicaciones y procurar un tratamiento adecuado para reducir la cronificación de los pacientes.